jueves, 26 de febrero de 2026

Dmitry Demyanenko - Insomnia (2016)


 

[DÉCIMO ANIVERSARIO]

Este año quiero seguir reseñando algunos de mis discos favoritos que cumplen aniversario cerrado. Por mi cuenta son 17, vamos a ver cuántos logro reseñar a tiempo. Probablemente me concentre en los que considero más importantes para la escena metalera en general. De momento no reseñaré el Dystopia (2016) de Megadeth que fue en enero ni Retrogore (2016) de Aborted porque ya he hablado de la banda varias veces. Bueno, mejor voy entrando en el tema de hoy. Dmitry Demyanenko es un guitarrista ruso que empezó su carrera en 2010 con la banda Shokran, que alcanzó un reconocimiento moderado entre los seguidores del deathcore/metalcore underground. Yo no lo conocía, pero vi este álbum debut anunciado en alguna página de noticias y enseguida lo descargué pues estaba obsesionado con Animals As Leaders y trataba de escuchar todo lo que se le pareciera. El ruso es el típico shredder contemporáneo, o sea, toma mucha influencia del djent y no tanto del rock clásico, el metal neoclásico o el blues como los virtuosos de antaño. El djent se caracteriza por la afinación grave de las guitarras, riffs/chugs palmuteados y abundantes ritmos complejos (usualmente sincopados). Reconozco que a veces las bandas del subgénero abusan de estos recursos (sobre todo los dos últimos) y llegan a aburrir a mucha gente. Por suerte Dmitry no lo hace y, a pesar de usar múltiples cambios de tiempo y pasajes intrincados, cada canción tiene sonidos electrónicos diferentes, además de un memorable riff principal al cual aferrarse. Por momentos el álbum tiene cierta aura navideña debido al constante acompañamiento de teclados y campanillas/cascabeles, y la inclusión de breves interludios ambientales brinda una excelente sensación de fluidez entre las piezas. En general los riffs no son demasiaaaado complejos pero sí diversos rítmicamente. Los hay “intermitentes” (The Marionette) y “saltarines” (Face With No Scars, Riding The Stars) muy propios del djent, y otros más lentos y pesados (Sleepless Nights, Hero Of A Silent Movie) similares a los de su banda Shokran. Así todo, Dmitry deja ver algunas influencias clásicas en The Morphinist, que recuerda al Steve Vai más animado de temas como The Animal o Juice, y también en Inexplicable Modern Life, donde hace un excelente uso del pedal wah en los solos principales del tema, muy al estilo del maestro Joe Satriani (escucha Searching). A propósito, hay muchísimos solos en Insomnia, la mayoría son rápidos y enrevesados, pero entregados con un tono claro, ligero y a veces sintético (parecido al teclado/sintetizador de Jordan Rudess), en los que Demyanenko muestra gran versatilidad y destreza como shredder. Aunque disfruto mucho de estos, realmente mis favoritos son los de Hero Of A Silent Movie y Sleepless Nights que poseen una textura más simple y melodiosa. Resumiendo, Insomnia es un trabajo entretenido y disfrutable que no requiere de muchas escuchas para apreciarlo, pues Dmitry y su baterista Mikhail Isaev nos entregan (sólo) 30 minutos de buena música que se van en nada. Especialmente recomendado para fanáticos del metal progresivo instrumental.

 

 


domingo, 8 de febrero de 2026

David Calzado y su Charanga Habanera - Subiendo La Parada (2018)

 

Hace 3 años me reencontré con la Charanga Habanera a raíz del 20 aniversario de una de sus obras más celebradas: Soy Cubano Soy Popular. Enseguida la curiosidad me llevó a repasar el resto de su discografía y por suerte encontré algunas joyitas, entre ellas este Subiendo La Parada. Al parecer se mantiene buena parte de la alineación de Vivito y coleando (2015), el cual a mi entender no merecía una nominación al Grammy Latino. El tema título no es el mejor comienzo pues cuando el director David Calzado se pone a cantar es lo peor que le puede pasar a la Charanga. Él quiere ser Alexander Abreu (Habana D’ Primera) so bad pero no le llega, por eso al menos tiene la decencia de hacerlo sobre un ritmo medio rumbero, por lo que habla más de lo que canta, y así no molesta tanto. Pero no te preocupes porque el grueso de las vocales se concentran en dos cantantes más que decentes: por un lado está Alexis Zamora (alias Samurái) con una proyección sobria que funciona bien en varios géneros, y por otro Yaliesky Zaldívar, portador de una voz cálida y melodiosa que recuerda al legendario Leoni Torres, salvando las distancias. Ambos sorprenden gratamente en la balada Amigos. Por la parte instrumental, el álbum tiene una sonoridad timbera típica, con predominio del tecladista Helder Rojas, base rítmica salsera muy marcada y fuerte presencia de metales (trompetas). Esto se constata en la autosuficiente Llegó papá (“pa que tú quieres que me caiga si yo nunca me he caído”) y la dicharachera La rikichula (“yo me quedo con mi pura, rikichula, con mi temba”), pero también en otros temas de corte más suave y romántico como Ángel, Te Siento Venir (donde imitan el I feel it coming de The Weeknd) y la semi-balada Amantes junto a Melani Kap. Asimismo hay espacio para la experimentación en el centro del álbum, con la salsa-pop despechada Vete de aquí (“que te vaya bien, que te vaya mal, que te vaya de cualquier manera”) y otras 3 canciones donde combinan muy bien su característica “fórmula charanguera” con una especie de “reparto electrónico” propulsado por un potente sintetizador que lleva la pauta. Entre estos últimos destaca uno de mis temas preferidos de la Charanga en mucho tiempo: Si la cabeza le dice a los hombros (bonito videoclip) que incita a “gozar la vida” a ritmo de reparto y kisomba (tramo final). Aparte del mencionado tema título, el único punto bajo a mi entender es la vulgaridad presente en algunas canciones (La rikichula, Traicionera), que también dejan frases embarazosas y al mismo tiempo graciosas y memorables como “al que no le gusta le doy teni(s)”.

Subiendo La Parada es un álbum disfrutable que debería complacer a todos los fanáticos de la Charanga y también a otros consumidores de nuevas tendencias musicales (sí, los reparteros). Y digo “debería” con toda intención pues realmente pasó sin pena ni gloria entre el público en general. Esto quizás se deba a que no tiene un tema “matador” (El Bony, Un disparo en la mirada, Gozando en la Habana, entre otros) o a la falta de un cantante con más carisma y capacidad vocal tipo Leoni Torres o Michel Maza. Quién sabe. Pero el hecho de que la banda no se pegue no es necesariamente sinónimo de decadencia musical. De todas formas este es su mejor disco desde, por lo menos, Acabadito De Nacer (2013). Por supuesto, todavía está lejos de obras maestras como Soy Cubano, Soy Popular (2003) y No Mires La Carátula (2009). No me parece que las propuestas salseras más populares de aquella época (Maykel Blanco y Havana D’ Primera) fueran muy superiores. Igual hablo un poco desde la ignorancia, no estoy familiarizado con esas orquestas más allá de algunos sencillos promocionales. Pero para mí la Charanga Habanera juega en otra liga, con su irreverencia timbera de siempre, buena química entre los cantantes, una excelente sección de metales y ese tino de David Calzado a la hora de componer arreglos innovadores y mezclar estilos diferentes.

Últimamente no he querido dar muchas valoraciones personales usando adjetivos “vagos” (bueno, malo), prefiero concentrarme en describir la música de forma rápida y concisa; ojalá tuviera más conocimientos musicales para hacerlo mejor.