jueves, 26 de febrero de 2026

Dmitry Demyanenko - Insomnia (2016)


 

[DÉCIMO ANIVERSARIO]

Este año quiero seguir reseñando algunos de mis discos favoritos que cumplen aniversario cerrado. Por mi cuenta son 17, vamos a ver cuántos logro reseñar a tiempo. Probablemente me concentre en los que considero más importantes para la escena metalera en general. De momento no reseñaré el Dystopia (2016) de Megadeth que fue en enero ni Retrogore (2016) de Aborted porque ya he hablado de la banda varias veces. Bueno, mejor voy entrando en el tema de hoy. Dmitry Demyanenko es un guitarrista ruso que empezó su carrera en 2010 con la banda Shokran, que alcanzó un reconocimiento moderado entre los seguidores del deathcore/metalcore underground. Yo no lo conocía, pero vi este álbum debut anunciado en alguna página de noticias y enseguida lo descargué pues estaba obsesionado con Animals As Leaders y trataba de escuchar todo lo que se le pareciera. El ruso es el típico shredder contemporáneo, o sea, toma mucha influencia del djent y no tanto del rock clásico, el metal neoclásico o el blues como los virtuosos de antaño. El djent se caracteriza por la afinación grave de las guitarras, riffs/chugs palmuteados y abundantes ritmos complejos (usualmente sincopados). Reconozco que a veces las bandas del subgénero abusan de estos recursos (sobre todo los dos últimos) y llegan a aburrir a mucha gente. Por suerte Dmitry no lo hace y, a pesar de usar múltiples cambios de tiempo y pasajes intrincados, cada canción tiene sonidos electrónicos diferentes, además de un memorable riff principal al cual aferrarse. Por momentos el álbum tiene cierta aura navideña debido al constante acompañamiento de teclados y campanillas/cascabeles, y la inclusión de breves interludios ambientales brinda una excelente sensación de fluidez entre las piezas. En general los riffs no son demasiaaaado complejos pero sí diversos rítmicamente. Los hay “intermitentes” (The Marionette) y “saltarines” (Face With No Scars, Riding The Stars) muy propios del djent, y otros más lentos y pesados (Sleepless Nights, Hero Of A Silent Movie) similares a los de su banda Shokran. Así todo, Dmitry deja ver algunas influencias clásicas en The Morphinist, que recuerda al Steve Vai más animado de temas como The Animal o Juice, y también en Inexplicable Modern Life, donde hace un excelente uso del pedal wah en los solos principales del tema, muy al estilo del maestro Joe Satriani (escucha Searching). A propósito, hay muchísimos solos en Insomnia, la mayoría son rápidos y enrevesados, pero entregados con un tono claro, ligero y a veces sintético (parecido al teclado/sintetizador de Jordan Rudess), en los que Demyanenko muestra gran versatilidad y destreza como shredder. Aunque disfruto mucho de estos, realmente mis favoritos son los de Hero Of A Silent Movie y Sleepless Nights que poseen una textura más simple y melodiosa. Resumiendo, Insomnia es un trabajo entretenido y disfrutable que no requiere de muchas escuchas para apreciarlo, pues Dmitry y su baterista Mikhail Isaev nos entregan (sólo) 30 minutos de buena música que se van en nada. Especialmente recomendado para fanáticos del metal progresivo instrumental.

 

 


domingo, 8 de febrero de 2026

David Calzado y su Charanga Habanera - Subiendo La Parada (2018)

 

Hace 3 años me reencontré con la Charanga Habanera a raíz del 20 aniversario de una de sus obras más celebradas: Soy Cubano Soy Popular. Enseguida la curiosidad me llevó a repasar el resto de su discografía y por suerte encontré algunas joyitas, entre ellas este Subiendo La Parada. Al parecer se mantiene buena parte de la alineación de Vivito y coleando (2015), el cual a mi entender no merecía una nominación al Grammy Latino. El tema título no es el mejor comienzo pues cuando el director David Calzado se pone a cantar es lo peor que le puede pasar a la Charanga. Él quiere ser Alexander Abreu (Habana D’ Primera) so bad pero no le llega, por eso al menos tiene la decencia de hacerlo sobre un ritmo medio rumbero, por lo que habla más de lo que canta, y así no molesta tanto. Pero no te preocupes porque el grueso de las vocales se concentran en dos cantantes más que decentes: por un lado está Alexis Zamora (alias Samurái) con una proyección sobria que funciona bien en varios géneros, y por otro Yaliesky Zaldívar, portador de una voz cálida y melodiosa que recuerda al legendario Leoni Torres, salvando las distancias. Ambos sorprenden gratamente en la balada Amigos. Por la parte instrumental, el álbum tiene una sonoridad timbera típica, con predominio del tecladista Helder Rojas, base rítmica salsera muy marcada y fuerte presencia de metales (trompetas). Esto se constata en la autosuficiente Llegó papá (“pa que tú quieres que me caiga si yo nunca me he caído”) y la dicharachera La rikichula (“yo me quedo con mi pura, rikichula, con mi temba”), pero también en otros temas de corte más suave y romántico como Ángel, Te Siento Venir (donde imitan el I feel it coming de The Weeknd) y la semi-balada Amantes junto a Melani Kap. Asimismo hay espacio para la experimentación en el centro del álbum, con la salsa-pop despechada Vete de aquí (“que te vaya bien, que te vaya mal, que te vaya de cualquier manera”) y otras 3 canciones donde combinan muy bien su característica “fórmula charanguera” con una especie de “reparto electrónico” propulsado por un potente sintetizador que lleva la pauta. Entre estos últimos destaca uno de mis temas preferidos de la Charanga en mucho tiempo: Si la cabeza le dice a los hombros (bonito videoclip) que incita a “gozar la vida” a ritmo de reparto y kisomba (tramo final). Aparte del mencionado tema título, el único punto bajo a mi entender es la vulgaridad presente en algunas canciones (La rikichula, Traicionera), que también dejan frases embarazosas y al mismo tiempo graciosas y memorables como “al que no le gusta le doy teni(s)”.

Subiendo La Parada es un álbum disfrutable que debería complacer a todos los fanáticos de la Charanga y también a otros consumidores de nuevas tendencias musicales (sí, los reparteros). Y digo “debería” con toda intención pues realmente pasó sin pena ni gloria entre el público en general. Esto quizás se deba a que no tiene un tema “matador” (El Bony, Un disparo en la mirada, Gozando en la Habana, entre otros) o a la falta de un cantante con más carisma y capacidad vocal tipo Leoni Torres o Michel Maza. Quién sabe. Pero el hecho de que la banda no se pegue no es necesariamente sinónimo de decadencia musical. De todas formas este es su mejor disco desde, por lo menos, Acabadito De Nacer (2013). Por supuesto, todavía está lejos de obras maestras como Soy Cubano, Soy Popular (2003) y No Mires La Carátula (2009). No me parece que las propuestas salseras más populares de aquella época (Maykel Blanco y Havana D’ Primera) fueran muy superiores. Igual hablo un poco desde la ignorancia, no estoy familiarizado con esas orquestas más allá de algunos sencillos promocionales. Pero para mí la Charanga Habanera juega en otra liga, con su irreverencia timbera de siempre, buena química entre los cantantes, una excelente sección de metales y ese tino de David Calzado a la hora de componer arreglos innovadores y mezclar estilos diferentes.

Últimamente no he querido dar muchas valoraciones personales usando adjetivos “vagos” (bueno, malo), prefiero concentrarme en describir la música de forma rápida y concisa; ojalá tuviera más conocimientos musicales para hacerlo mejor.



jueves, 29 de enero de 2026

Sepsism - Demo 1993 (1993)

 


Sepsism fue una banda de Brutal Death Metal formada en 1990 por algunos californianos que, viendo las caras y los apellidos (Hernández, Ávila, Menéndez) me atrevo a asegurar que son de origen mexicano. Este Demo 1993 es otra muestra más de por qué casi no escucho demos, especialmente de los noventa hacia atrás. Para empezar, ¿qué onda con el nombre?, es demasiado genérico, ni siquiera se les ocurrió ponerle el título de una canción. La portada tiene muy mala pinta: una foto chafa en blanco y negro, rectangular (formato de cassette), con el logo de la banda demasiado grande en la esquina izquierda, tapando media cabeza de lo que parece ser un tipo carbonizado por los rayos omega de Darkseid. La música tampoco es para tirar cohetes: Sepsism tocaba un estilo a caballo entre el Death Metal y el Brutal Death, bastante simplón y con algunos guiños al grindcore. Básicamente esto lo que obtienes cuando escuchas a Cannibal Corpse, Napalm Death, Carcass y Suffocation una vez y decides mezclar su sonido sin darte tiempo suficiente para asimilarlo del todo. Como muestra la abridora Punctured Internal Organs, que empieza “reinterpretando” el legendario inicio de Infecting The Crypts, pero más lento y repitiendo las puñaladas (stabs) unas 4 veces; a continuación la canción se acelera con blast beats y riffs deathmetaleros, luego meten un breve solo de bajo seguido por aburridas marchas. Y ese es el mejor tema… Las demás canciones tienen más o menos el mismo rollo (solo cambian el orden de las partes lentas y rápidas) y pasan sin pena ni gloria, no vale la pena hablar de ellas. Para colmo la ejecución es un poco desprolija, esto bien podría ser la grabación de un ensayo. Lo único medio salvable acá son los decentes guturales del vocalista Fernando, principalmente al final de Discarded Remains. Y por supuesto, lo peor de todo es la terrible producción: guitarras graves pero opacas y emborronadas, sin apenas definición, la batería enterrada en la mezcla, hay un molesto hiss de fondo, a veces el sonido se corre hacia la derecha… en fin, un desastre. Me parece increíble que se atrevieran a vender productos así. No la estoy tomando con Sepsism, esta mini-reseña refleja mi desagrado por los demos de aquella época en sentido general. Siento que la gran mayoría tiene una calidad cuestionable, sobre todo en el aspecto de la producción. Y no soy el único que lo piensa. Nadie dice: “el demo _______ es uno de mis álbumes preferidos”. Ok, quizás exagero porque existen algunos adictos al formato, entre ellos los youtubers Jimmy From The Block y J Dawg. Y sé que hay demos legendarios como Triumph of Death (Hellhammer), No Life 'til Leather (Metallica) y Wrath of the Tyrant (Emperor), pero son apreciados más por ser bloques primigenios de sus respectivos sub-estilos que por la música en sí. En defensa de Sepsism diré que mejoraron considerablemente en su disco debut Purulent Decomposition, pero este trabajo recomiendo saltárselo.


sábado, 3 de enero de 2026

Gridlink - Perfect Amber (2025)

 

Posiblemente la mejor sorpresa del 2025… Gridlink fue (¿es?) un grupo estadounidense de Grindcore fundado por Jon Chang en 2004 como sucesor estilístico de su anterior proyecto Discordance Axis, que revolucionó el género con The Inalienable Dreamless a principios de siglo. La banda se ha “retirado” oficialmente unas 2 o 3 veces, pero por suerte parece que se rehusa a morir, pues a cada rato sorprenden con algo nuevo. Hasta ahora han sacado 4 discos impecables y Perfect Amber es una compilación remezclada de los dos primeros (llamados Amber Gray y Orphan), que también incluye pistas adicionales de guitarra y bajo. Sería 2011 o 2012 cuando logré conseguirlos y enseguida sentí que no había escuchado algo tan excelente desde World Extermination (2007) de Insect Warfare, aunque eso no es mucho decir porque no soy ávido consumidor de Grindcore. El título del álbum y la portada con la máscara blanca en primer plano parecen insinuar que Amber Gray es el mejor de los dos, pero esto no es necesariamente cierto como veremos más adelante.

Gridlink presenta un Grindcore muy rápido (duh) y técnico que se desentiende bastante de sus raíces hardcoreras y punketas, pues no hay ritmos skank (o d-beats) ni breakdowns. Acá se cumple la frase “menos es más”: ellos saben que resulta difícil mantener simultáneamente altos niveles de intensidad y calidad durante mucho tiempo, por eso condensan 24 brutalísimos temas en solo 23 minutos. Los tipos solo quitan el pie del acelerador en puntuales ocasiones para meter variedad de ritmos muy intensos (FlatWorlder, Thorn Farmer) o brevísimas secciones donde paran y arrancan (Black, Orphan y Embers, Blood, and Treasure). Al mismo tiempo, la complejidad de los arreglos les permite plasmar muchas ideas en canciones inferiores a los dos minutos, logrando que parezcan más largas. Al final todas impresionan, destacar una en específico sería inútil. Y ni hablar de la producción. También los músicos son de primer nivel: Brian Fajardo es un perfecto blasteador, que además descuella con pequeños rellenos y redobles durante los cambios de tiempo, mostrándose especialmente descomunal en Pattern Recognition. Por su parte Jon Chang casi no para de emitir chillidos tremendamente agudos y desgarradores (no entiendo cómo no se destroza las cuerdas vocales); a veces lo hace tan rápido que parece saltarse algunas letras. Su estilo de escritura es poético, abstracto, violento y melancólico, siempre inspirado en animes y mangas:

Baptized in used up turpentine

Bleaching yourself with bile

The new gold standard of death

A schedule 1 narcotic

Veiled in ceremony

Driven by a good shepherd

The only things that I know

Have been fucking cut in me

A vessel for the lord, used up and thrown away

Take what you can till the lie comes to an end

Your fucking straw men burnt in place

At the crown of Everest

 

El bajo de Mauro Córdoba no se distingue muy bien, pero aporta una sólida base de bajas frecuencias para las guitarras. Sin duda Gridlink es un equipo de ensueño, pero Matsubara y Rory Kobzina son quienes brindan ese toque técnico tan peculiar al combinar excelentes riffs de muchas notas, algunos casi a modo de solos (AntiTheist, The Jenova) y trémolos que bajan por el mástil (Pattern Recognition, Burning Tiamat, Hearts), así como otros de corte blackmetalero más tradicional (Stake Knife, Severance Package) reminiscentes de Marduk y primeros Behemoth. La segunda mitad (perteneciente al disco Orphan) se distingue por tener un sonido algo más “lleno” y cálido que la primera, mientras Chang experimenta con diferentes voces, como gritos rasgados tipo Shagrath (Deliverables, Scopedog) y otros parecidos a rugidos de wendigo (Orphan, Cargo 200, FlatWorlder). Para cerrar incluyen versiones “karaoke” (o sea, instrumentales) de todas las canciones, algo habitual en ellos y que me sigue pareciendo gracioso¹.

Perfect Amber es un disco que NECESITABA y no lo sabía. Ya estaba bastante conforme con las producciones originales, pero escuchar por primera vez esta regrabación/remasterización fue casi una epifanía. Este ámbar realmente es perfecto. Ah, feliz año nuevo.



¹Te reto a cantarlas como Jon Chang, apuesto que te quedarás sin voz antes de llegar a The Jenova.


jueves, 13 de noviembre de 2025

Busta Rhymes - BLOCKBUSTA (2023)

 

Aprovechando que hace poco reseñé E.L.E. 2 de Busta Rhymes (Trevor James Smith Jr.) ahora quiero comentar su última obra porque he visto que es objeto de mucha controversia. La verdad, cuando salió me descolocó la producción y sólo la escuché dos o tres veces; vengo a apreciarla debidamente dos años después de su lanzamiento. De hecho, BLOCKBUSTA es mi disco favorito del rapero ahora mismo (spoiler), aunque esto puede sonar extraño después de haber alabado tanto a E.L.E. 2 en septiembre, pero es que lo he escuchado mucho últimamente. Da la impresión que la idea aquí fue reunir en el estudio a los mejores productores (Timbaland, Pharrel, Swizz Beatz, Hitmaka, etc) y algunas jóvenes estrellas del rap (Quavo, DaBaby, Young Thug, etc) en el estudio para que Busta se divirtiera con ellos. Por eso la mayoría de los temas terminan funcionando, al menos desde el punto de vista puramente musical. El neoyorquino siempre entra de segundo y deja mucho espacio a sus colaboradores, tanto es así que a veces parece un invitado en su propio álbum (Morray casi se apropia completamente del reggae LEGEND), pero al mismo tiempo sorprende la buena química que llega a alcanzar con algunos de ellos, como bien muestran el electrizante intercambio entre él y DaBaby en esa pieza de trap-rock llamada BIG EVERYTHING y también el suave boom bap LEGACY junto a sus hijos CIE y Trillian. BLOCKBUSTA tiene un sonido bien moderno y alejado de aquellos duros boomp baps que usaba hace 25-30 años cuando se hallaba en lo que muchos consideran su “prime”. Los ritmos de COULD IT BE YOU y LEGACY más o menos recuerdan aquella época, pero otros elementos de la producción y los coros tienen componentes melódicos contemporáneos. Está muy presente el sonido trap típico de Atlanta, con bucles de coros góspel (REMIND 'EM), simples notas de piano (THE HIVE) y flautas “desafinadas” (OK y HOLD UP) sobre estériles snares, nítidos hi-hats y bajos potentes. A veces se le da una especie de “actualización” a samples clásicos, como en la tribal THE RETURN OF MANSA MUSA (feat. Swizz Beatz & Blackway), la cual samplea el conocido canto africano incluido en el exitazo Wanna Be Startin' Somethin de Michael Jackson, y STAND UP (feat. JNR CHOI) que contiene el coro góspel de Gangsta's Paradise encima de un instrumental mitad drill y mitad afrobeat. Ambos temas aparecen dentro de esa extraña “sección tropical” que se extiende desde el dancehall ROBOSHOTTA (feat. Burna Boy) hasta el afrobeat OPEN WIDE (feat. Chris Brown). En SLIDE el DJ Ted Smooth hace una bizarra combinación entre un crunk tipo Lil Jon y un piano de jazz que podrías asociar con Chucho Valdez, mientras Hitmaka imita el inconfundible rebote (bounce) robusto y minimalista que Big Duke y Pharrel han puesto de moda recientemente en el single BEACH BALL (feat. BIA). El propio Pharrel aporta una dosis de rareza en el otro sencillo titulado TINGS, el cual parece ¿música circense? y roza lo burlesco (SIUUUUU de Cristiano Ronaldo incluido). Este tema también contiene varias de las peores frases de todo el disco, como “shining like I was a bright light” y ”light this bitch up like a flashlight”, entre otras. Sí, llegados a este punto BLOCKBUSTA parece más una compilación de DJ Khaled que un trabajo de Busta Rhymes. Los instrumentales en sí no son malos, sino simplemente raros, incluso para él. Y aunque pueda sorprender esta nueva dirección creativa, lo cierto es que Busta ha venido experimentando con nuevos sonidos desde It Ain't Safe No More, y esa es una de sus mejores virtudes, aunque a veces le salga mal (Make It Clap, I Love My Bitch, World Go Round). En la primera escucha siempre pienso: “ok, veamos cómo va a rapear sobre este beat tan extraño” y rara vez me decepciona. Él es tan habilidoso que lo mismo rapea casi susurrando (THE RETURN OF MANSA MUSA) que canta en un puente (STAND UP) o te saca su mejor acento jamaicano (ROBOSHOTA). Con esto no estoy diciendo que Busta puede salvar cualquier instrumental, sino que su mera presencia es capaz de elevar un beat, sea bueno o malo… Por desgracia el carácter atrevido de la producción no se traslada a las letras y estas acaban desencantando un poco. Acá no se tratan temas complejos ni profundos, sino de ostentación, sexismo y bandolerismo. Trevor y compañía se pasan casi todo el álbum explicando como son los mejores (en todo), su facilidad con las mujeres, estrafalarios derroches millonarios y las muchas maneras en las que te joderán si los molestas. En COULD IT BE YOU (feat. Blxst & Yung Bleu) nos cuentan que “You know my lifestyle different / Baby, the bag chase consistent”, mientras en LUXURY LIFE el rapero y Cori Leray tratan de recrear la mala sinergia entre Jay-Z y Foxy en Ain't No Nigga y de alguna forma la empeoran... Las últimas 5 canciones circulan alrededor de su legado y múltiples contribuciones al género, pero sin salirse demasiado de los temas centrales. Claro, este tipo de contenido no da para mucho y propicia la constante repetición de ideas. Por ejemplo, en BIG EVERYTHING dice “Drinkin' every bottle 'til a nigga get nauseous” y luego, en HOLD UP rapea “'Til we finish every bottle in this motherfucker and a nigga need to throw up”; en fin, cosas así. La verdad esto no me molesta demasiado porque la producción es interesante y excelente en sentido general, las canciones son memorables y Busta suena tan increíble y entretenido como siempre, especialmente cuando usa rápidos flows. Ya no estoy dando puntuaciones, pero si me preguntan por ella creo que estaría en el rango de los 60-70 puntos, o sea, BLOCKBUSTA es decente “tirando” a bueno. Eso sí, no puedo recomendárselo a un viejo fanático de sus primeros cuatro trabajos: este disco sirve más bien como introducción para un público joven. A propósito, me pregunto si la inclusión de tantos raperos nuevos está relacionada con el 50 aniversario de la música Hi-Hop, como si la leyenda estuviera pasándoles el batón del género. En ese caso yo hubiera apostado por otros jóvenes talentos, dígase Joyner Lucas (han colaborado antes), JID, Joey Bada$$, Denzel Curry, Hopsin, King Los, King Iso, KAAN, Snow Tha Product, Sadistik, etc; de seguro Busta conoce a todos ellos.


domingo, 28 de septiembre de 2025

Aesop Rock - Black Hole Superette (2025)

 

Descubría a Aesop Rock hace un millón de años con su segundo trabajo Float, que me pareció excelente pero no era “lo mío” y por eso no me adentré en el resto de su discografía. Él es uno de esos raperos tan pero tan buenos que casi nadie quiere escucharlo (ni siquiera yo, lol), y por eso se ha mantenido en un relativo underground, aunque tiene una “gran” base de seguidores de culto. Y así sigue siendo en este Black Hole Superette, excepto que ha mejorado en algunos aspectos, como los flows y (en especial) la producción, de la cual se hace cargo completamente. Su nivel de lirismo requiere tener un diccionario a la mano (es el rapero con el mayor vocabulario registrado) y eso le permite rapear sobre cualquier cosa, pero un lenguaje así tan críptico también espanta a muchos oyentes. Para mí es especialmente difícil porque introduce muchas referencias oscuras de la cultura norteamericana que literalmente me dejan “botao”. A veces siento que mi cerebro se expande como un globo mientras escucho sus canciones, por la ingente cantidad de información recibida. Por suerte elige NO hablar de armas, drogas, mujeres y demás temas típicos del Hip-Hop.

Si bien a primera vista Black Hole Superette no parece ser un álbum conceptual, ciertamente hay frecuentes referencias al acto de salir de compras (superette = supermercado en español). Aesop sigue narrando historias cotidianas con tal nivel de sofisticación y detalle que hasta se vuelven surrealistas. Por ejemplo, veamos el segundo verso en Bird School, donde describe un sitio de descanso de aves migratorias:

Vaux's Swifts, loyal to the neighbors, for example
This chimney been a favorite since the '80s
By seven, it was several hundred birds

The show is a slow burn, though it only take a moment to turn
Here a thou', there another

Synchronized swimmers doing aerials above us
A prayer for the lovers, catch this
Your kinda witchcraft take a lotta practice
My kinda witchcraft ain't about distraction

Yo, focus on the throwdown
Sorcery so absurd even Merlin had his phone out
7:15 like a Sistine Chapel
Wearing particle effects projected to seem natural
Sunset, jaw-dropping avian performance
The patterns are mathematics, the algorithm enormous
And growing, headline, not to be foul
Reads, "Earth mother posterizes wands into flowers"

De locos, ¿eh? Tantas capas, tantas aristas. Ya sea contar una repentina propagación de caracoles invasores en la pecera que le compró a la novia (Snail Zero) o reflexionar sobre su lugar en el universo (Black Plums), de veras este tipo no abre la boca si no tiene algo interesante que decir. Por otra parte, el rapeo normalmente es a medio tiempo, “cabalgando” los instrumentales con ligeras pausas e inflexiones aquí y allá, aunque prefiero cuando acelera y llega casi al “doble tempo” en Steel Wool y la abridora Secret Knock. También en ocasiones opta por soltar rimas complejas pero extrañamente harmoniosas:

My advice is don't approach him whether sobbing in the copy room
Or eating hot pretzels in the mezzanine at Nas and Wu
Or at the hobby shop with Hanni copping model glue
Or meeting Bobby at the Bronx Zoo

Resulta difícil describir su voz, la verdad me suena como un áspero Seinfeld (el comediante) con la garganta bien reseca después de tomarse 15 tazas de té. Los instrumentales son bastante sencillos y están provistos de un aura medio electrónica con tinte futurista. Entre ellos destacan el bajo juguetón e intermitente piano de John Something, la mezcla de Trip-Hop alegre y melodías arabescas de Ice Sold Here y esa exasperante lluvia rítmica de latas de refresco sobre sintetizadores ochenteros en Movie Night; pero mis preferidos son Charlie Horse, con esos bellos acordes de 8-bits y simples beats de batería y los sincopados hi-hats acompañados por samples ambientales de Secret Knock.

El único problema de BHS, aparte de su extensa duración, es que, así como otros raperos superdotados, Aesop parece simplemente escupir versos sobre los instrumentales sin prestar mucha atención a otras partes de una canción que enriquecen la composición. Por ejemplo, los puentes brillan por su ausencia y a veces los coros son muy simples y repetitivos (Checkers, Movie Night, 1010WINS), quizás en un intento de balancear pistas con letras tan complejas, pero al final no cumplen su función principal de brindar momentos memorables a los que quieras regresar. El newyorkino debería trabajar más en ellos o eliminarlos completamente como hace en Costco, Unbelievable Shenanigans, Send Help y Charlie Horse. Por cierto, me alegra oír en esta última un verso de Lupe Fiasco, otro rapero “conceptual” parecido a Aesop pero más simpático, por así decirlo.

En definitiva, Black Hole Superette es un álbum muy completo lírica y musicalmente hablando, el cual puedes escuchar casualmente gracias a sus agradables y versátiles instrumentales¹, pero que al mismo tiempo requiere de repetidas escuchas para poder comprender “bien” todas las letras. No creo que se quede en mi rotación por mucho tiempo, pero es lo bastante bueno para no haberme permitido adentrarme en el nuevo álbum de Tech N9ne, y eso es un gran cumplido.

 


¹De hecho, últimamente Aesop siempre lanza versiones instrumentales de sus álbumes.