Posiblemente la mejor sorpresa del 2025… Gridlink fue (¿es?) un grupo estadounidense de Grindcore fundado por Jon Chang en 2004 como sucesor estilístico de su anterior proyecto Discordance Axis, que revolucionó el género con The Inalienable Dreamless a principios de siglo. La banda se ha “retirado” oficialmente unas 2 o 3 veces, pero por suerte parece que se rehusa a morir, pues a cada rato sorprenden con algo nuevo. Hasta ahora han sacado 4 discos impecables y Perfect Amber es una compilación remezclada de los dos primeros (llamados Amber Gray y Orphan), que también incluye pistas adicionales de guitarra y bajo. Sería 2011 o 2012 cuando logré conseguirlos y enseguida sentí que no había escuchado algo tan excelente desde World Extermination (2007) de Insect Warfare, aunque eso no es mucho decir porque no soy ávido consumidor de Grindcore. El título del álbum y la portada con la máscara blanca en primer plano parecen insinuar que Amber Gray es el mejor de los dos, pero esto no es necesariamente cierto como veremos más adelante.
Gridlink presenta un Grindcore muy rápido (duh) y técnico que se desentiende bastante de sus raíces hardcoreras y punketas, pues no hay ritmos skank (o d-beats) ni breakdowns. Acá se cumple la frase “menos es más”: ellos saben que resulta difícil mantener simultáneamente altos niveles de intensidad y calidad durante mucho tiempo, por eso condensan 24 brutalísimos temas en solo 23 minutos. Los tipos solo quitan el pie del acelerador en puntuales ocasiones para meter variedad de ritmos muy intensos (FlatWorlder, Thorn Farmer) o brevísimas secciones donde paran y arrancan (Black, Orphan y Embers, Blood, and Treasure). Al mismo tiempo, la complejidad de los arreglos les permite plasmar muchas ideas en canciones inferiores a los dos minutos, logrando que parezcan más largas. Al final todas impresionan, destacar una en específico sería inútil. Y ni hablar de la producción. También los músicos son de primer nivel: Brian Fajardo es un perfecto blasteador, que además descuella con pequeños rellenos y redobles durante los cambios de tiempo, mostrándose especialmente descomunal en Pattern Recognition. Por su parte Jon Chang casi no para de emitir chillidos tremendamente agudos y desgarradores (no entiendo cómo no se destroza las cuerdas vocales); a veces lo hace tan rápido que parece saltarse algunas letras. Su estilo de escritura es poético, abstracto, violento y melancólico, siempre inspirado en animes y mangas:
“Baptized in used up turpentine
Bleaching yourself with bile
The new gold standard of death
A schedule 1 narcotic
Veiled in ceremony
Driven by a good shepherd
The only things that I know
Have been fucking cut in me
A vessel for the lord, used up and thrown away
Take what you can till the lie comes to an end
Your fucking straw men burnt in place
At the crown of Everest”
El bajo de Mauro Córdoba no se distingue muy bien, pero aporta una sólida base de bajas frecuencias para las guitarras. Sin duda Gridlink es un equipo de ensueño, pero Matsubara y Rory Kobzina son quienes brindan ese toque técnico tan peculiar al combinar excelentes riffs de muchas notas, algunos casi a modo de solos (AntiTheist, The Jenova) y trémolos que bajan por el mástil (Pattern Recognition, Burning Tiamat, Hearts), así como otros de corte blackmetalero más tradicional (Stake Knife, Severance Package) reminiscentes de Marduk y primeros Behemoth. La segunda mitad (perteneciente al disco Orphan) se distingue por tener un sonido algo más “lleno” y cálido que la primera, mientras Chang experimenta con diferentes voces, como gritos rasgados tipo Shagrath (Deliverables, Scopedog) y otros parecidos a rugidos de wendigo (Orphan, Cargo 200, FlatWorlder). Para cerrar incluyen versiones “karaoke” (o sea, instrumentales) de todas las canciones, algo habitual en ellos y que me sigue pareciendo gracioso¹.
Perfect Amber es un disco que NECESITABA y no lo sabía. Ya estaba bastante conforme con las producciones originales, pero escuchar por primera vez esta regrabación/remasterización fue casi una epifanía. Este ámbar realmente es perfecto. Ah, feliz año nuevo.
¹Te reto a cantarlas como Jon Chang, apuesto que te quedarás sin voz antes de llegar a The Jenova.←

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