martes, 17 de marzo de 2026

Sermon to the Lambs - Sermon to the Lambs (2026)

 


Acá vemos el mejor ejemplo de por qué no puedes confiar en ciertas revistas y blogs (AMG) cuando hablan de Brutal Death Metal. Algunos simplemente tienen un serio problema con él. Nunca verás un disco de este subgénero en una de sus listas de lo mejor del año. Y encima tienen la mala manía de llamarle Slam a todo, inclusive a este disco, cuando nada que ver. En realidad Sermon to the Lambs tocan un Brutal Death bastante rápido y sin concesiones, como es habitual en bandas de la disquera Comatose Music. La mayoría de ellas no dejan espacio para pasajes lentos. Si has escuchado a Atrocious Abnormality, Strappado o Lust Of Decay sabes de lo que hablo. De hecho, acá el primer slam aparece en el quinto tema Saints Are Centurions of an Aristotelian Christ y luego quizás haya dos o tres más, realmente son escasos. El tempo se mantiene alto gracias a una batería aplastante que no para de taladrar con múltiples tipos de blast beats y un omnipresente doble bombo. También hay rapidísimos redobles de caja en Scourging at the Pillar y Flagrum Taxillatum. Eso sí, la ejecución es algo mecánica y sin apenas rellenos (fills) de los toms. El aspecto que separa un poco a Sermon to the Lambs del resto son esos riffs trémolos con los que introducen melodías muy oscuras y memorables, sin sacrificar nada de brutalidad. En ese sentido recuerdan a Whore Of Bethlehem, otro fichaje reciente de Steve Green (propietario de Comatose), pero ellos tiran más hacia el Blackened Death, mientras los chilenos alternan los trémolos con muchos chugs fragmentados, marchas rompecuellos y diferentes grooves que paran y arrancan y que terminan redondeando unas canciones bastante variadas. El tema más completo y que mejor combina todos los elementos mencionados es Flagrum Taxillatum. Reconozco que la voz de Richard Aguayo es monótona, pero no espero otra cosa de una banda de Brutal Death y sus guturales profundos no tienen nada que envidiarle a los de otros excelentes vocalistas como Alex Paul (Organectomy) y Haruka Kamiyama (Trumatomy). La portada es la típica de Par Oloffson con un monstruo en el centro y el pasaje desolado de fondo, aunque esta vez usa tonos verdes en vez de sus habituales blancos. Para finalizar quiero reprenderlos por revivir esa maldita práctica de poner un silencio de varios minutos al final del último tema para que el metraje llegue a la media hora. No me gusta reseñar discos muy recientes porque se siente como escribir una primera impresión en vez de un análisis profundo, pero me jode tanta desinformación que leo por ahí. Sermon to the Lambs no es una banda de Slam, sus composiciones no están lo suficientemente basadas en esos riffs lentos (slams) para ser incluida dentro del subgénero. Este debut más bien suena como si pusieras en una coladera a Disgorge (USA) con un poco de Deicide y una pizca de Morbid Angel.