domingo, 28 de junio de 2026

Paradox - Mysterium (2025)



La expresión “banda infravalorada” es muy sobre usada, pero pocas veces ha sido tan merecida como en el caso de Paradox. Para poner un poco de contexto debo empezar diciendo que para mí los alemanes tienen una de las mejores discografías del Thrash Metal. Estoy hablando de un hipotético Top 10, y si me apuran hasta los meto en el Top 5, allá arriba en el Olimpo del género junto a Testament, Overkill, Kreator y Sodom. Tan buenos son que quizás me anime a conseguir un parche de su logo para mi chaqueta. Ellos quizás nunca han sacado un 10, pero sus discos siempre se mantienen en un rango entre 8 y 9. Asimismo, Paradox se encuentra entre esos grupos subvalorados que (a mi entender) no alcanzaron un mayor éxito por ser demasiado extremos para los fans del Heavy/Power Metal, pero no lo suficiente para los fanáticos del Thrash Metal. Se podría decir que su estilo es más “cañero” que “pesado”. Otros ejemplos similares serían Iced Earth, Razor y Flotsam & Jetsam.

Inicialmente iba a reseñar su disco Pangea (mi introducción a la banda) en junio con motivo de su décimo aniversario, pero al final me pareció mejor hablar de este Mysterium, lanzado en septiembre. Desde la primera escucha lo sentí un poco raro. Lo primero que noté es el sonido tan comprimido en general, como si estuviera mezclado en mono. Y no es debido a “la guerra del volumen” pues el álbum tiene buen rango dinámico (DR9), sino que los instrumentos no están bien separados en la mezcla. Sin dudas es la mayor pega de Mysterium, sin ser algo excesivamente grave. Además, el tono de las guitarras es bastante estéril. Mi otro problema fue con los riffs: al principio varios me resultaban un poco unidireccionales y casi se difuminaban en el fondo, en parte porque se repiten bastante. Intrigado, me puse a buscar los créditos y para mi sorpresa descubrí que, debido a difíciles circunstancias (salidas de varios miembros y muerte del baterista Alex Blaha), el fundador Charly Steinhauer tuvo que encargarse de casi todo: composición, grabación de voces, bajo, guitarras, programación de batería¹ y hasta la producción. Entonces entendí. Porque claro, usualmente menos cabezas pensantes conllevan resultados mediocres. Con todo, creo que Charly supo adaptarse bastante bien y salvar los muebles. Tanta confianza se tuvo que llevó el disco hasta casi la hora de duración, entregando temas largos que oscilan entre 5 y 7 minutos. La “banda” mantiene su clásico sonido: un cóctel de Speed, Power y Thrash Metal, pero ahora con regusto ligeramente áspero y mecanizado similar al de los últimos trabajos de Dark Angel (gracias a Dios NO TAN PLANO) y Testament. No obstante, el álbum fluye bien, alternando una mayoría de cortes muy intensos con otros que se decantan por un Heavy Metal tipo Judas Priest y Metal Church (tema título, Within The Realms Of Gray y Pile Of Shame), además de intercalar dos breves instrumentales (Grief y Tunguska) que aportan algo de respiro. La voz de Steinhauer se ha ido suavizando hasta llegar al tono agradable y melódico actual que recuerda una mezcla entre Hansi Kursch (Blind Guardian) y un Bruce Dickinson (Iron Maiden) más terrenal. Sus estribillos tienen un gancho tremendo, en especial los de Those Who Resist, Pile Of Shame y el de la brutal abridora Kholat, que resalta porque la canción no disminuye su velocidad durante esa sección. Pero las guitarras siguen siendo el punto fuerte de Paradox, con ese particular estilo de riffeo rápido y seco que comúnmente agolpa en varias pistas/capas para amplificar su poder. Vamos, vamos, Charly es uno de los mejores en esto. Mi tema preferido es One Way Ticket To Die con ese sencillo riff² principal sobre el galope rápido de la batería que me mantiene moviendo la cabeza horizontal y verticalmente. The Demon God es otro corte intenso donde los haya, que inicia con un pesado ritmo ascendente a lo Chimaira. Por otro lado está Abyss Of Pain And Fear, más progresiva en su composición, con un calmado puente central, algunos machaques y ligeros toques melódicos del Kreator moderno. El contenido lírico escrito por Achim Hömerlein es una pasada, ya que gira en torno a temas interesantes como la interpretación de los sueños (Mysterium), la guerra (Fragrance Of Violence), la reencarnación (Within The Realms Of Gray) e historias que poseen un toque de misticismo, entre ellas la expedición Diátlov (Kholat), El expreso de medianoche (Abyss Of Pain And Fear) y el incendio del edificio Reichstag en 1933 (Those Who Resist).

Y esto es Mysterium, a grandes rasgos. Siendo sincero, al principio pensaba que el disco suponía una pequeña manchita en el expediente de Paradox (sobre todo con el tema de la producción), pero esa impresión se fue disipando en el transcurso de varias escuchas. Es un buen disco de Thrash Metal, pero los viejos fans de la banda quizás deban tomarse un tiempo para aceptarlo. Igual sigo echando en falta más riffs remarcables, ya que antes había al menos uno en cada canción.



¹según Encyclopaedia Metallum, pero Charly dice que el tocó la batería, vaya usted a saber…
²prueba de que tampoco se necesita mucho para hacerme feliz


martes, 16 de junio de 2026

A Thousand Years Slavery - Decade (2016)

 


[DÉCIMO ANIVERSARIO]¹

Otra banda que lanzó un álbum increíble y enseguida desapareció de la faz de la tierra, aunque supuestamente sigue activa según los Metal Archives. Descubrí al quinteto suizo ese mismo año cuando buscaba nuevas bandas en coreradio.ru, si mal no recuerdo. En su página de Bandcamp describen su estilo como una mezcla entre Death Metal Escandinavo (¿?) y Metalcore Estadounidense… ok. A mí me suenan mucho a dos de mis grupos preferidos: los August Burns Red y The Black Dahlia Murder en su mejor época (2005-2009), si bien su sonido se decanta más por los primeros, manteniendo la relación en un 65/35%, más o menos. Agrégale algunos coros limpios a lo As I Lay Dying (The Fall Of Icarus, (R)Epicurean, Above The Canopy, Forget The Sunlight, Coelacanth) y obtienes un Death Metal Melódico/Metalcore bastante sólido y ligeramente técnico. Aunque el parecido es notable no se cumple el meme de “oh, ya tenemos un August Burns Red en casa”, lo que distingue a A Thousand Years Slavery son sus largas y elaboradas canciones, con breakdowns potentes pero no demasiado previsibles y donde los riffs son el centro de atención. Los guitarristas Cedric y Laurent constantemente juegan con diferentes melodías, solos, partes dobladas y cambios de ritmo, manteniendo los riffs frescos y excitantes. Buena muestra de ello es el tema Breath, donde uno de ellos se “atrasa” en el riff para “alcanzarlo” casi al final del mismo (1:30), mete chugs mientras el otro “solea” (1:47 – 2:14) y luego hace tappings¹ encima de los breakdowns (2:16); a la postre ambos terminan entrelazándose con trémolos similares. Y así también es el resto del disco, nunca se quedan mucho tiempo haciendo lo mismo. Me resulta muy interesante su estilo de composición tan dinámico, casi progresivo, en el que no hay un momento aburrido, en parte también porque no repiten los coros y los breakdowns son más entretenidos que los de bandas parecidas. Del baterista Ives puedes esperar el típico galope rápido (tupa-tupa-tupa) del Thrash Metal, mucho doble bombo, múltiples blast beats y hasta jazz beats en la mencionada Breath. El registro hardcorero y grueso de Roan y su forma de vocalizar recuerda bastante al de Jake Luhrs (cantante de ABR), si bien algunos gritos (Above The Canopy, The Hall Of Shame) y guturales (Samsara) parecen salidos del mismísimo Trevor Strand (en paz descanse) de The Black Dahlia Murder. No he encontrado las letras (y apenas se entiende lo que canta), pero a juzgar por los títulos parece que tratan temas de biología (Up To Kubrera, Coelacanth, Danaus Plexippus), mitología/ fantasía (The Fall Of Icarus, Winter Is Coming) y filosofía (Samsara, (R)Epircurean, Tyler Durden). La verdad no le encuentro una pega al álbum, hasta la producción de Vladimir Cochet es impecable, en especial ese tono tan limpio de las guitarras. Si acaso podría señalarle su duración algo extensa (una hora) y que las canciones tienen una vibra similar. Evidentemente A Thousand Years Slavery no inventaron nada con Decade pues es un disco con dos claras influencias musicales pero que aun así suena muy fresco gracias al gran talento compositivo de los suizos.



¹Década cumple una década.