lunes, 10 de agosto de 2026

Rose Red Flechette - The Destruction Myth (2018)

 


En 2018 de repente me dio por escuchar música electrónica experimental (no bailable) y me puse a buscar de forma aleatoria en algunas páginas especializadas. No sé si fue suerte pero me gustaron los primeros proyectos que escuché, entre ellos THE OBSIDIAN, SINERIDER y este ROSE RED FLECHETTE, del productor Connor Murray. The Destruction Myth es su quinto disco y se compone de 8 mastodónticas pistas de más de 12 minutos que se enlazan para crear una sola canción de 118 minutos. Su estilo tiene un poco de varios subgéneros extremos de la música electrónica como Psy-Trance, Brakcore y Speedcore, o eso dicen, a mí me cuesta diferenciarlos. A mí me viene a la mente el término “Horrorcore”, pero ese es un subgénero del Hip-Hop. Aunque el álbum es instrumental, su concepto gira alrededor de tópicos contemporáneos preocupantes como la desconfianza en la prensa, la indiferencia de los humanos con respecto a la naturaleza y lo peligroso de las dictaduras y la inteligencia artificial, según se describe en su página de Bandcamp. El sonido es bastante oscuro, lleno de arañazos, chirridos, tonos distorsionados y sombríos sintetizadores que entregan una atmósfera opresiva y apabullante. No recomiendo ponerlo de fondo mientras te entretienes en otra tarea, esto requiere toda tu atención para poder apreciar todos sus matices, pues hay muchas cosas pasando al mismo tiempo. La base rítmica incluye una potente caja metálica que generalmente marca un tiempo lento y constante¹, y un destructivo combo de múltiples micro tonos que golpean con rapidísimos ritmos sincopados. Por suerte Connor sabe aprovechar todo el abanico de posibilidades que brinda el buen uso de la polirritmia, incluso manejando tiempos aceleradísimos que en ocasiones sobrepasan los 200 BPM. A veces la música se detiene por breves instantes para cambiar ligeramente los ritmos y agregar ciertos sonidos, desde dispositivos de comunicación tipo modem, notas de 8-bits (Penetrative) y tímidas percusiones tribales (Demagogue Demi God), hasta un torno dental (The Singularity Process). Las composiciones son bastante dinámicas, con “melodías” reconocibles que mantienen esa aura sintética, sombría y futurista típica de RRF. Además, casi todas las pistas comienzan y terminan de una manera calmada, lo que permite empalmarlas fácilmente sin que se note el cambio, y de paso dando una buena sensación de fluidez. Todo esto ayuda a que el resultado sea bastante coherente y entretenido, y eso en un álbum de casi dos horas es algo que se agradece. Aun así es una escucha agotadora. Generalmente empiezo a cansarme alrededor del sexto tema, cuando llega la hora y media y sé que todavía quedan más de cuarenta minutos de disco. The Destruction Myth bien podría utilizarse como la banda sonora de una película de terror espacial (The Thing, Skyline), o de ciencia ficción al estilo Matrix o Terminator. Este es el tipo de música que haría la Inteligencia Artificial un siglo después de acabar con los humanos. Los únicos vestigios de humanidad en el disco son algunos cánticos y voces alteradas digitalmente que susurran palabras incomprensibles casi con tono de advertencia.



¹creo que es ¼, pero corrígeme si me equivoco