domingo, 22 de octubre de 2023

Dying Fetus - Stop At Nothing (2003)


 

DYING FETUS ranking

#8: Stop At Nothing (2003)

Con el peso del mundo sobre sus hombros. Así se debieron sentir los chicos a la hora de componer este disco que sucedía al monumental (spoiler alert) Destroy The Opposition. Pero… este no es el mismo lineup que grabó aquel álbum tres años antes, era injusto pedirles algo de la misma calidad. De aquella formación sólo quedó el fundador John Gallager (guitarra y voces). Dos de los miembros más importantes, Jason Netherton (bajo y voces) y Kevin Talley (batería) se marcharían a formar Misery Index, otra buena banda de deathgrind.

En general la música y las letras sociopolíticas siguen un estilo similar al álbum anterior pero se les nota menos inspirados. Y al igual que su debut siento que algunos pasajes son muy predecibles.
Los nuevos miembros Sean Beasley en el bajo, Vince Matthews en las vocales y el guitarrista acompañante Mike Kimball cumplen dignamente sus labores. No es tanto el caso del baterista Erik Sayenga, al menos para mí, no he visto esta queja en ningún lado. Me parece que se queda detrás en algunos compases, como si estuviera tocando a 0.9x de velocidad. Escuchen Schematics (2:40) y Forced Elimination (0:50) y díganme, quizás soy muy exigente con él. Los riff van como siempre desde lo muy técnico a lo mas groovie, con poco espacio esta vez para las partes slam. Se mantiene el doble ataque vocal (gutural y hardcore) que siempre dan cierto dinamismo a las piezas.
La producción en general es correcta y limpia (quizás demasiado), con la batería dominando ligeramente en la mezcla.
Aunque Stop At Nothing es un sólido disco de death metal, no noto mucha mejoría con respecto a su debut, por eso está tan abajo en el ranking. Aunque repito: no hay disco malo de Dying Fetus.

Canciones sobresalientes: One Shot, One Kill y Schematics

Puntuación: 70/100

 


sábado, 14 de octubre de 2023

Dying Fetus - Purification Through Violence (1996)

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#9: Purification Through Violence (1996):

Como casi todas las bandas del género sus inicios fueron muy humildes.
Este disco cuenta con una producción prácticamente casera, aunque no demasiado áspera si tenemos en cuenta la época. Aquí se aprecian los elementos que mencioné en la presentación en su forma más primitiva. Imaginen a unos Suffocation más groovies y “juguetones”. Los temas se van sucediendo rápidamente, casi ninguno pasa de los 4 minutos.
El mejor para mí es Permanently Disfigured, sobre todo su sección media, donde asoman esos punteos de guitarras tan marca de la casa y también un buen solo de guitarra que se ve un poco empañado por la producción. Otros temas destacados son Skull Fucked y Blunt Force Trauma. Con esos títulos ya se imaginan de que tratan las letras de las canciones.
Este debut no es malo pero se le nota la falta de experiencia y originalidad a la hora de componer los temas. También la repetición de ciertos patrones y riffs que empañan algunas canciones, como en R*pe On The Altar y Skum (F*ck The Weak). Esto lo fueron subsanando paulatinamente en trabajos posteriores.

Puntuación: 65/100


 


DYING FETUS ranking

 

DYING FETUS ranking

A propósito de la salida del último disco de Dying Fetus me dieron ganas de hacer este ranking en vez de las habituales tier list que suelo hacer. Así de paso hago una mini reseña de cada disco.
Para quien no conozca a Dying Fetus, les cuento que es una banda de Brutal Death Metal de Baltimore, Maryland, Estados Unidos. Se formó en el año 1991 y al principio tocaban un Brutal Death Metal muy a la usanza de la costa este (Suffocation, Pyrexia, Internal Bleeding) que combinaban con partes grindcore y slams. Luego mutaron a un Death Metal más técnico a la vez que orientado al Groove. A pesar de sus cambios de integrantes han sabido mantener su sonido característico a través de los años. 

Trataré de ser lo más objetivo posible, pero siempre reconociendo mis gustos.


martes, 26 de septiembre de 2023

Syphilic - A Composition Of Murder (2011)

 

Syphilic no es una banda que se mencione mucho en el mundo del underground a pesar de tener ya una extensa discografía. No es fácil destacarse dentro del sobresaturado mundo del Brutal Death Metal. O quizás su casi-anonimato se deba al hecho ser básicamente una one man band obra de su mastermind Brian Forge. Además todo su material hasta este momento había salido de forma independiente. Me vine a enterar de su existencia por la desaparecida página Pitchline Zine y me atrapó desde el primer momento. Ese Brutal Death rudo y a la vez desquiciado que presentó en su debut Erotishock Therapy no se parecía a nada que yo hubiera escuchado anteriormente. Con el EP Symphony Of Slit Throats consolidó su estilo y vino la consagración en el segundo LP Behind Bars, que de paso lo apuntaló como uno de los mejores guitarristas del género (al menos para mí). Así que Brian llegaba con la vara muy alta para este disco que sacó solo un año después.
El concepto del álbum (artwork y letras) está inspirado en la vida del asesino serial Carl Panzram. Cada canción está titulada con algunos de los seudónimos que usó para pasar desapercibido mientras cometía sus crímenes en diferentes ciudades de Estados Unidos.

Describir con precisión la música de Syphilic es en extremo difícil. No por un derroche de estilos diferentes, sino por su particular fórmula de componer canciones. Si estás familiarizado con discos anteriores sabes que su estilo está lleno de riffs rápidos y retorcidos, ritmos de baterías estrambóticos y voces guturales inhumanas. Las influencias de Syphilic son Insidious Decrepancy, Viral Load, Guttural Secrete, Necrotic Disgorgement y los Liturgy de Matti Way con una pizca de aura blackmetalera de bandas tipo Portal y Deathspell Omega. Aunque en este álbum también noto otras influencias clásicas como el Death de Leprosy en el tema Jeff Rhodes (0:33) y unos Cannibal Corpse más retorcidos en Jack Allen (4:28).

La placa comienza con una intro acústica que progresa en un built up medio thrashero muy ala The Call Of Ktulhu de Metallica (de la que Brian es superfan confeso) y termina explotando en el segundo track donde se desata la locura más desenfrenada. Los temas se suceden sin pausa y sin aviso, aunque uno a veces percibe cuando pasan por los súbitos cambios de ritmo. Pero de alguna forma hay un sentido de coherencia entre tanta locura. Existe un parentesco entre todas las canciones, parece una sinfonía dividida en doce movimientos… O más bien se asemeja a una familia endogámica de caníbales, jejeje. Hay riffs que te golpean sin advertencia y te dejan noqueado, como en…….. no, no voy a decir donde ni cuando para no arruinar la sorpresa. Sólo diré que uno de ellos es en la canción Jefferson Davis al minuto 0:23. Ya me dirán ustedes que partes les sorprendió más. Otro de los puntos fuertes del disco es la programación de la batería, que es otra marca registrada de Brian. Los golpes de bombo, tombs, caja y platillos son aún más desquiciados que los riffs si cabe y no hay tiempo para el descanso, ni siquiera en las partes groovies. Yo apruebo el uso de este recurso cuando es ejecutado de esta forma tan soberbia. No puedes hacer esto con un baterista de carne y hueso. Para tocar el bajo Brian se vuelve a reclutar a su tocayo de apellido Baxter de fama en Gorgasm y Necrotic Disgorgement. Aunque su aporte puede parecer insignificante porque su instrumento no está demasiado presente en la mezcla para mí el sólo hecho de seguir los trastornados riffs de Forgue ya es para aplaudir. Y tiene algún que otro momento destacado, por ejemplo en The River Pirate (2:54). En los créditos se mencionan algunos vocalistas invitados pero no dice en que temas y es difícil distinguirlos. De todas formas la estrella del show sigue siendo Brian con su gutural profundo, mezcla de orangután furioso y león hambriento. El álbum termina como empezó, con el mismo pasaje acústico y un fragmento de un show del comediante Lewis Black (que ya ha aparecido en discos anteriores) donde bromea sobre la necrofilia.

Lo dicho, son 37 minutos de tralla desmedida y sin fisuras para la mentes más enfermas. No sorprende que este tercer LP haya salido bajo el estelar sello Sevared Records. Y aunque mi favorito es Behind Bars, este A Composition Of Murder probablemente sea su mejor álbum objetivamente hablando.

Puntuación: 90/100


jueves, 21 de septiembre de 2023

Chris Brown - Indigo (2019)

 

Después del riesgoso Heartbreak On A Full Moon, Chris Brown se molestó muchísimo. Sintió que no estaba recibiendo el crédito que merecía por su talento musical. Pero es comprensible: cuando pones 45 canciones en un álbum, eso saca de paso a mucha gente y refuerza la idea de que estás haciendo la misma canción una y otra vez. Y la verdad no puedo culparlos por pensar eso en el caso específico de Heartbreak. Esta vez “sólo” son 30 temas en la versión regular más 3 bonus tracks que dan una duración de casi dos horas y diez más en la versión extendida que se prolonga hasta las…. 2 horas y 42 minutos… Ok, puede parecer demasiado pero CB es probablemente el único que puede hace esto sin que sea un desastre total, incluso si sólo 10 de las 43 son temazos, las otras 33 son al menos pasables. De hecho, no creo que puedas encontrar muchas canciones “MALAS” en toda su discografía, incluyendo sus mixtapes. Or maybe I’m just biased, cosa que estoy dispuesto a aceptar. Pero bueno, voy a la música: Este podría ser su trabajo más orientado al Pop desde el laureado F.A.M.E. Con Pop me refiero a “popular music”, es decir, lo que está “pegado” actualmente, que se aleja un poco del R&B y el Hip-Hop al que Chris nos tiene acostumbrados. En 2011 lo que predominaba en las listas de éxitos era la música electrónica “bailable” de gente como Diplo, Afrojack, Benny Benassi que produjeron algunas cosas para él en aquel álbum. En 2019 lo que prevalece son ritmos más tropicales/caribeños, como el afrobeat y el dancehall. Realmente no puedo decir que disfrute mucho ese lado más “tropical” de Chris. Simplemente no es tanto de mi agrado. Lo prefiero en su estado “natural”, más orientado al R&B/Hip-Hop. Me parece que está tratando de complacer al público más joven. La verdad lo hace muy bien, tiene el talento necesario para ello y un grupo de escritores/productores de lujo detrás. Ok, no dudo que también le gusta producir este tipo de música, no la hace sólo por satisfacer a una audiencia específica. Tampoco quiero caer en el clásico debate sobre lo que uno cree que un artista debería hacer con su música, sobre todo a este nivel de estrellato, donde un “pinchazo” en ventas te puede costar un contrato y hasta la carrera. Por suerte aproximadamente el 60% del disco sigue siendo R&B/Hip-Hop y Breezy fue inteligente al repartir los temas “para chicos” por todo el álbum, en vez de reunirlos en secciones. Otra estrategia ingeniosa (a mi entender) fue la selección de los singles, que, aunque no son lo que yo hubiera escogido sí representan el conjunto de estilos musicales que conforman Indigo. El primer single Undecided es un tema bailable de Tropical House producido por el reverdecido Scott Storch. El segundo Back To Love combina el R&B con el dance-pop pero muy influenciado por Michael Jackson tanto en las voces como en la letra. Luego sacó Wobble Up (feat. Nicki Minaj & Eazy-E), este más tirado al Hip-Hop actual. Seguidamente publicó el supermegaéxito No Guidance junto a Drake, un R&B a medio tiempo muy bien logrado, donde las dos superestrellas se complementan en sus respectivos versos y no se siente como que uno sobresale por encima del otro. Además Aubrey nos regala una de las líneas más destacadas de todo el plástico: “I seen how you did homeboy, please take it easier on me”. Y por último Heat (feat. Gunna & Tank), una pieza con base trap acompañado de algunas notas de sintetizador. Otras canciones destacadas son la épica Red con su intro de la caminata lunar y un buen solo de guitarra eléctrica; la balada a medio tiempo Come Together (feat. H.E.R.); la divertida Early 2k (feat. Tank), un homenaje al de R&B de principios de siglo y la balada Don’t Check On Me (feat. Justin Bieber & Ink). Es saludable de escuchar de vez en cuando una balada “real”, sin percusión de base, totalmente acústica. Tengo la sensación de que es una composición que el productor Poo Bear hizo para Justin pero este no la quiso y se la ofreció a Chris. Mención especial para las 5 canciones “dobles”, que empiezan de una forma y progresan a otra completamente diferente, parecido a lo que hizo su amigo Eric Bellinger en el disco Cuffin Season Part 2 y Justin Timberlake en FutureSex / LoveSounds. Realmente no tengo quejas con la producción ni con la mayoría de las colaboraciones de los artistas invitados. Tampoco con la interpretación vocal de Chris, aunque sigue sin gustarme el abuso del auto-tune en algunas piezas, concretamente en “Red” y “Sexy”. Me duele particularmente porque él es uno de los pocos cantantes de R&B que actualmente pueden cantar lo que se dice “BIEN” y no estoy hablando solo de rango vocal. Los Drake, 6lack, Tory Lanez, Chrishan, Bryson Tiller y compañía no podrían cantar bien ni aunque su vida dependiera de ello. En el sexo femenino la cosa no mejora. Pero hey, what do I know. Siento que estoy gritando al vacío con el tema del auto-tune. Ya casi todos lo usan y nadie se queja. En el plano lírico el disco no es muy variado, centrándose principalmente en los tópicos del amor y el sexo bastante subido de tono, pero dejando espacio para otros tópicos más reflexivos donde discurre sobre su pasado turbulento. Me refiero a Dear God (“I can't take too much more of this / S.O.S. and no one's coming / I'm hoping God can solve my problems”), también la semi-balada Part Of The Plan, que me recuerda a la famosa Leave Me Alone de Michael Jackson (“Maybe bringing shit up/ I can't fight, and they always need a bad guy / I just laugh when I think about it…. When you look at my past, I need you to understand it / Wasn't part of my plan”) y la ya mencionada Don’t Check On Me, donde lamenta la pérdida de un gran amor (“don't check on me / If we're not together, then it's probably for a reason / Every heartbreak has its season / And it looks like winter for you”). Si se dan cuenta él toma bastante responsabilidad por sus fallas, incluso si en la misma canción está “cargándose” a la chica también. Side note: hey ladies, en sus canciones no veo la misma madurez, ustedes no hacen nada mal, ¿verdad princesas? (Kiana, me ocuparé de ti luego)… Mi único reproche en el apartado de las letras es para la torpe Need A Stack y la ya directamente estúpida Wobble Up, que para colmo van juntas en el tracklist. Por suerte la música de fondo medio que salva ambas canciones. Por último no quiero terminar sin antes celebrar la espectacular portada obra del artista gráfico Saturno y que representa muy bien el contenido de la placa. En resumen, otro buen disco de Breezy. No creo que pase a la historia como un Top 3 en su discografía, pero no tiene desperdicio. Lo digo con toda responsabilidad, lo he escuchado COMPLETO unas 10 veces en estas últimas semanas. Hey, este tipo lleva dándonos buena música durante casi 20 años y su nivel de talento está allá arriba con los mejores en el universo, es hora de darle el crédito que merece. 

 Puntuación: 85/100 

PD: hay una tema llamado Let’s Smoke que aparece en una de las versiones del álbum pero no he podido escucharla, no la encuentro en las plataformas de streaming. Por eso digo arriba que son 43 canciones y abajo dije que 42.


lunes, 3 de julio de 2023

Aborted - Strychnine.213 (2008)



Strychnine.213 es el sexto disco de los belgas Aborted. Creo que no fue el primero que escuché de ellos pero sí el primero al que le presté atención, allá por 2010.

Si bien Aborted empezó como una banda que mezclaba un brutal death metal tipo Cannibal Corpse/Suffocation con el aura goregrind de Carcass en sus primeros 3 discos poco a poco fue mudando su sonido hacia terrenos más melódicos en álbumes posteriores, a medida que iban cambiando sus integrantes. Esta no es la misma banda que grabó The Purity Of Perversion ni el aclamado Goremageddon. Se dieron varios cambios en todos los instrumentos entre 2005 y 2008, menos en las voces que siempre han estado a cargo de Svencho (el alma de Aborted). Tampoco los tiempos eran los mismos: En 2008 se vivía el punto álgido del metalcore a la par que empezaba a despuntar el deathcore y la banda recientemente había firmado con Century Media, una compañía “mainstream” (en el contexto del Metal) que ya mostraba su interés en estos géneros con los fichajes de Shadows Fall, Despised Icon y Suicide Silence. Todos estos elementos son claves para entender por qué Strychnine.213 suena de esa forma.

Lo primero que quiero dejar claro es que este no es un disco de metalcore/deathcore. Y aunque así fuera tampoco habría que descalificarlo de entrada, ningún género es mejor que otro. Estamos ante la continuación lógica de Slaughter & Apparatus: A Methodical Overture, es decir, un brutal death/grind melódico, por así decirlo. Los guitarristas hacen un excelente trabajo mezclando puros riffs de goregrind con otros más melódicos, además de algunos medios tiempos y semi-breakdowns. No cambiaron tanto de un disco a otro y no creo que Century Media los haya presionado para que modificaran su sonido. Lo que se oye en Strychnine es una especie de “relajación” de la música, dando más respiro a las canciones, bajan un poco el pie del acelerador. Ya no se siente esa brutalidad tan uni-dimensional de sus primeros trabajos.

El primer tema Ophiolatry On A Hemocite Platter es el más largo del disco y engloba todas las características que mencioné anteriormente. Empieza a toda pastilla con un Sven tan entendible que casi te invita a cantar con él (“Worship my name…”) pero a partir de 0:24 empiezan a alternar algunas partes groovies con otras rápidas hasta 2:20 donde hacen un built-up hasta que entran unos semi-breakdowns en 2:50m, luego meten un buen solo de guitarra a lo Arch Enemy para luego cerrar con más groove. “i35” sigue la misma tónica, con el baterista Dan Wilding comandando la carnicería (atención a lo que hace en minuto 1:43, no me extraña que haya terminado tocando en Carcass) y un Sven brutalísimo alternando varios tipos de registros vocales hasta 2:27 donde meten grooves tipo Pantera y luego finalizan con riffs y solos muy melo-death. Así transcurre más o menos todo el álbum, lo que a veces se altera el orden de las partes, pues unas canciones comienzan lento hasta que explotan más adelante. Mención especial para algunas secciones, como el inicio lento en A Murmur In Decrepit Wits que me suena de repente un poco a Eyehategod; y los sintetizadores que usan en The Chyme Congeries que recuerdan a la banda de industrial-metal The Amenta, de la que Sven es fan confeso. Y para cerrar el disco un bonus track con cover de… ¡Pantera! para reafirmar las influencias groovies que tiene este Strychnine.213.

Ah no he mencionado las letras. Estas tratan de asesinatos y/o violencia en general,

(Avarice of vilification, distorted and skewed
The degrading of vermin an intoxicating brew
Human emotion a burden I gladly trade
Merely collateral to my relentless rage
)

lo que ya podíamos deducir por los títulos de las canciones y algunos samples con la voz de Charles Manson esparcidos por todo el disco. La producción me parece excelente, muy limpia y orgánica al mismo tiempo, en especial la batería.

En definitiva un disco muy recomendable. Tiene todo lo que un buen amante del death metal puede querer: técnica, velocidad, contundencia, riffs memorables, solos excelentes, voces salvajes... El hate que recibe sólo se puede explicar con la tendencia de ciertos metaleros “trve” de rehuir de cualquier cosa que “huela” remotamente a metalcore/deathcore. ¿Alguna pega? Bueno me parece que Sven suena un poco “cansado” en algunos momentos, no se escucha tan inhumano como nos tiene acostumbrados, sin dudas no es el mejor performance de su carrera, pero cumple.

Puntuación: 85/100